Los editores debaten sobre las dificultades del sector español del libro

02/02/2011

Ignacio Peyró. Madrid

“Yo hago libros para 1.000 personas”, afirma Clara Pastor, fundadora de la editorial Elba, “para 1.000 o 1.200 personas. Por eso hago tiradas de 1.500 ejemplares”. Pastor, con experiencia de años en uno de los mayores grupos editoriales españoles, destaca que ella no nota la crisis económica, “porque empecé con ella”, dice. Y resalta la gran diferencia que hay entre la pequeña edición y los gigantes del sector: “Ellos tienen la presión de cumplir con un presupuesto anual. Yo no tengo esa presión. En Elba, los lectores son como amigos: a veces, si hay buena suerte o un acierto de intuición, podemos vender bastantes más libros de los previstos, pero tenemos que ser realistas en las tiradas. Vamos con mucho más cuidado que las editoras grandes, porque sólo así podemos garantizar la viabilidad económica del proyecto. Ellos, si hay algún libro que no les funciona, editan más títulos con tiradas más bajas”.

Las estadísticas parecen dar la razón a Clara Pastor. Esta misma semana, el Instituto Nacional de Estadística ha revelado que el número de títulos editados en España ha crecido un 2,3% (76.206 títulos), en tanto que, de 2008 a esta parte, se han impreso un 48% menos de libros, de 256 millones de ejemplares a 132. Sólo el 3,7% de los volúmenes editados alcanzó una tirada superior a los 5.000 ejemplares.

Para Antonio Arcones, editor de Ciudadela y El Buey Mudo, estas estadísticas oficiales son problemáticas en su interpretación “porque lo mezclan todo. Y no es lo mismo el canal librería que los libros institucionales, los folletos, etcétera”. Con todo, Arcones resalta la gravedad del dato que habla de casi un 30% menos de producción neta: “En la práctica, manteniendo un número de títulos muy similar, la tirada media es mucho menor”.

¿Cuál es, pues, la estrategia de supervivencia de un editor de tamaño medio en esta coyuntura? Para Arcones, está claro: “Sacamos al mercado más títulos, en tiradas menores. Pero, sobre todo, el propósito es llegar a un nicho definido de público y de tipo de libro editado que te identifique y sirva para ganar la fidelidad de los lectores”. A este respecto, otro editor –que ha preferido guardar su anonimato– habla de que “el sector del libro se ha visto tocado por el fenómeno de masas. Se puede ver claramente en la campaña de Navidad: los primeros 100 títulos vendidos cada vez copan más espacio de ventas”.

Así, los editores más pequeños “podemos hacer toda la cadena de valor del libro, pero dado que los dos mayores grupos se alzan con más del 80% de las ventas y más del 90% en algunos ámbitos, nos es cada vez más difícil llegar al consumidor”. Habida cuenta de que hoy son hipermercados y grandes superficies los que se llevan la palma en venta de libros, la oferta cultural –según este editor– se ve empobrecida.

De la misma opinión es Luis Miguel Solano, fundador de Libros del Asteroide, Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial. Para Solano, este empobrecimiento afecta a “todo el consumo cultural, porque la oferta es cada vez más mimética”. Solano cree que el empobrecimiento se nota de modo eminente en el descenso del número de librerías. Pero su editora, especializada en narrativa, no tiene miedo: al fin y al cabo, son los libros de literatura los que más se venden todavía.

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