La pintura como pasatiempo

Winston Churchill

Mi Nueva York

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  • Colección: Elba Minor · 4
  • Temática: Arte
  • Traducción: Clara Pastor
  • ISBN: 978-84-942266-6-3
  • Nº de edición:
  • Formato: 11,5 x 18 cm
  • Páginas: 54
  • P.V.P.: 9.00 €

«Llegar a la edad de cuarenta años sin haber cogido jamás un pincel o sin haber garabateado nunca con un lápiz, pasar de considerar, con un ojo ya maduro, que el acto de pintar es un misterio o de hallarse boquiabierto frente a la obra de un artista callejero, a sumergirse de pronto en una nueva y fascinante forma de interés y de acción con pinturas, paletas y lienzos, y no sentirse descorazonado por los resultados, es una experiencia extraordinaria y muy enriquecedora.
Sería una verdadera lástima desperdiciar el tiempo libre del que disponemos arrastrándonos o agitándonos por el campo de golf o jugando al bridge, haciendo cerámica o simplemente holgazaneando [...] cuando todo ese tiempo se habría podido destinar, de haberlo sabido, a un mundo maravilloso de pensamiento y arte, a un jardín soleado cuyos destellos de luz y color aguardan en el bolsillo de nuestra chaqueta.»
Winston Churchill

La prensa ha dicho

«Winston Churchill, el pintor de paisajes que se aburría sin guerras»
Peio H. Riaño, El Confidencial

«Dante no es únicamente severo»
Félix de Azúa, El País

«Faltos de paspartú»
Màrius Carol, La Vanguardia

«Lecciones de pintura de Churchill»
Víctor Fernández, La Razón

«Churchill en Cámara de Lobos»
Francisco Chacón, ABC

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