«Tàpies es uno de los escasos artistas que responden, al igual que su trabajo, a la exigencia que formulaba Wittgenstein: absolutamente nuevo y completamente antiguo. Mencionemos también a Picasso o Matisse, cuyo trazo evoca la línea egipcia o griega, a Giacometti cuando entra en resonancia con las Cícladas o con Piero della Francesca, o a Francis Bacon cuando dialoga con Velázquez o Degas. Los grandes artistas no tienen miedo a sus predecesores, no temen su peso o influencia, están al abrigo de la influencia o del servilismo. Visitan y se dejan visitar. Tàpies sabe mejor que nadie que a lo antiguo le gusta nutrir lo nuevo: Pergolesi en Stravinski, Saint-Simon en Marcel Proust.»
Jean Frémon